{"id":3400,"date":"2018-04-03T19:00:52","date_gmt":"2018-04-03T19:00:52","guid":{"rendered":"https:\/\/mersanlaw.com\/?p=3400"},"modified":"2025-06-30T22:21:10","modified_gmt":"2025-07-01T02:21:10","slug":"el-sismo-odebrecht-el-escandalo-gonzalez-daher-y-los-incentivos-a-la-corrupcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mersanlaw.com\/en\/blog\/el-sismo-odebrecht-el-escandalo-gonzalez-daher-y-los-incentivos-a-la-corrupcion\/","title":{"rendered":"The Odebrecht Scandal, the Gonz\u00e1lez Daher Scandal, and Incentives for Corruption"},"content":{"rendered":"<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"3400\" class=\"elementor elementor-3400\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-926ddc4 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"926ddc4\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c4d93d6 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"c4d93d6\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"744\" height=\"400\" src=\"https:\/\/www.mersanlaw.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/El-sismo-Odebrecht-corrupcion-1.jpg\" class=\"attachment-large size-large wp-image-3412\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www.mersanlaw.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/El-sismo-Odebrecht-corrupcion-1.jpg 744w, https:\/\/www.mersanlaw.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/El-sismo-Odebrecht-corrupcion-1-300x161.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 744px) 100vw, 744px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-60b44dab e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"60b44dab\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4235d73f elementor-position-top elementor-widget elementor-widget-image-box\" data-id=\"4235d73f\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image-box.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-image-box-wrapper\"><figure class=\"elementor-image-box-img\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.mersanlaw.com\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/tomas_mersan-1.jpg\" title=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" \/><\/figure><div class=\"elementor-image-box-content\"><h3 class=\"elementor-image-box-title\">Escrito por Tom\u00e1s Mers\u00e1n Riera, Socio<\/h3><p class=\"elementor-image-box-description\">\u2709\ufe0f tomasmersan@mersanlaw.com<\/p><\/div><\/div>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-18a77602 elementor-widget elementor-widget-spacer\" data-id=\"18a77602\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"spacer.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-spacer\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-spacer-inner\"><\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-6aaa3185 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"6aaa3185\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-40750977 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"40750977\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><em>El invulnerable Imperio Romano y el caso Odebrecht<\/em><\/p><p>\u00a0<\/p><p>Durante el siglo II d.C., Roma se encontraba en su auge imperial. El \u00e9xito en sus estrategias militares, la fortaleza de sus instituciones, la expansi\u00f3n de sus dominios, la inventiva de sus ingenieros, la agudeza de sus pensadores, adem\u00e1s de su influyente cultura, hac\u00edan de Roma una civilizaci\u00f3n implacable. Ni el m\u00e1s pesimista or\u00e1culo de la \u00e9poca hubiera vaticinado la posible ca\u00edda del Imperio. Ante tales circunstancias, entonces, podr\u00eda uno preguntarse\u2026 \u00bfqu\u00e9 fue lo que lo llev\u00f3 al fracaso?<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Al buscar una explicaci\u00f3n al derrumbe del Imperio Romano de Occidente en el a\u00f1o 476 d.C., los historiadores mencionan, esencialmente, las siguientes causas: las invasiones b\u00e1rbaras, la divisi\u00f3n del Imperio en Oriente y Occidente, el debilitamiento de las fuerzas militares, el d\u00e9ficit en la hacienda p\u00fablica, y tambi\u00e9n se hace especial hincapi\u00e9 a la end\u00e9mica corrupci\u00f3n que agobiaba a la gran estructura gubernamental. La corrupci\u00f3n se encontraba, principalmente, en manos de altos funcionarios p\u00fablicos y emperadores, quienes, a costa del pueblo, ejerc\u00edan tr\u00e1fico de influencias y desv\u00edos de riquezas. Este corrosivo s\u00edntoma sufrido por los romanos fue deteriorando poco a poco el \u00edmpetu con el que Roma, en alg\u00fan momento de su historia, lleg\u00f3 a gobernar gran parte del territorio mundial.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Hace algunos meses, en Latinoam\u00e9rica y el resto del mundo, fuimos testigos de un temblor alarmante y aterrador, que sigue emitiendo r\u00e9plicas incesantes; un sismo que sacudi\u00f3 al mundo: \u201cel caso Odebrecht\u201d. Tal como ocurr\u00eda en Roma, este caso desenterr\u00f3 y expuso a la vista de todos, un esquema de corrupci\u00f3n de agentes p\u00fablicos y empresarios, coludidos entre s\u00ed para intereses propios, en perjuicio de terceros.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>En diciembre de 2016, el Departamento de Justicia de Estados Unidos public\u00f3 una investigaci\u00f3n sobre la empresa constructora brasilera Odebrecht, acusada de pagar coimas y sobornos a altos funcionarios p\u00fablicos de 12 gobiernos (entre ellos Angola, Argentina, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, M\u00e9xico, Mozambique, Panam\u00e1, Per\u00fa, Rep\u00fablica Dominicana, y Venezuela), para obtenci\u00f3n de beneficios en contrataciones p\u00fablicas, durante los \u00faltimos 20 a\u00f1os. Se estima que la cifra de pagos ilegales podr\u00eda llegar a la sideral suma de US$ 3.000.000.000.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>A gran escala, el caso Odebrecht tambi\u00e9n forma parte de la conocida operaci\u00f3n \u201cLava Jato\u201d, iniciada por Polic\u00eda Federal de Brasil en el a\u00f1o 2014, con el prop\u00f3sito de investigar esquemas delictivos de lavado de activos, corrupci\u00f3n y tr\u00e1fico de influencias, cuyo protagonista es el hoy conocido juez federal Sergio Moro. Como consecuencia de este operativo se han abierto ya cerca de 1.200 procesos legales, y a la fecha cerca de 160 personas se encuentran en prisi\u00f3n. Entre los procesados se encuentran el empresario Marcelo Odebrecht y el ex presidente Luiz In\u00e1cio \u201cLula\u201d Da Silva.<\/p><p>\u00a0<\/p><p><em>Gary Becker, Bruce Benson y los incentivos a la corrupci\u00f3n<\/em><\/p><p>\u00a0<\/p><p>Cuando hablamos de esquemas de corrupci\u00f3n a gran escala, necesariamente debemos dirigirnos al fondo esencial de la cuesti\u00f3n, y cuestionarnos lo siguiente: \u00bfqu\u00e9 lleva a una persona a ejercer una conducta corrupta?<\/p><p>\u00a0<\/p><p>El profesor Bruce Benson, de la Universidad de Florida, aplic\u00f3 la teor\u00eda econ\u00f3mica del crimen expuesta por el premio Nobel de Econom\u00eda del a\u00f1o 1992, Gary Becker, para tratar de explicar cu\u00e1les son las motivaciones del ser humano, que lo impulsan a cometer actos de corrupci\u00f3n. Dentro del esquema de Becker, Benson esboz\u00f3 el listado de los incentivos a la corrupci\u00f3n: 1) los beneficios que el funcionario espera obtener (sobornos) en comparaci\u00f3n a las alternativas a su alcance, 2) la probabilidad de ser descubierto y sancionado, y 3) la severidad de la sanci\u00f3n o castigo.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>En cuanto a los sobornos, Benson entiende que el funcionario compara los ingresos potenciales por corrupci\u00f3n con los ingresos derivados de la actividad l\u00edcita exclusiva. \u00c9stos usualmente son muy bajos. Adem\u00e1s, los agentes no obtienen beneficios \u201cextra\u201d cuando se abstienen de aceptar sobornos y se concentran en mejorar la eficacia en la vigilancia y el cumplimiento de la ley. En este contexto, la posibilidad de obtener sobornos es una alternativa tentadora. Claro est\u00e1, no debemos olvidar que dentro de la ecuaci\u00f3n tambi\u00e9n se debe agregar la voluntad del \u201ccomprador\u201d, generalmente del sector privado, de pagar por una concesi\u00f3n ilegal de derechos, ya que sin ella no habr\u00eda negocio.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>La magnitud de los sobornos es variable. Cuando el poder discrecional de conferir derechos en un sistema judicial se concentra en las manos de pocos funcionarios, los sobornos pueden alcanzar grandes sumas de dinero. Es lo que ocurre con los jueces y fiscales, ordinariamente. Otro factor importante a tener presente es que cuanto m\u00e1s grande sea la distorsi\u00f3n que en el mercado provoque la aplicaci\u00f3n de nuevas leyes, tambi\u00e9n mayores ser\u00e1n los potenciales sobornos. Es decir, cuanto m\u00e1s compleja y burocr\u00e1tica sea la aplicaci\u00f3n de una nueva ley, los incentivos de los funcionarios para corromperse ser\u00e1n m\u00e1s atractivos.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Respecto de la probabilidad de ser descubierto, ocurre lo siguiente. Si hay grandes probabilidades de que se detecten las concesiones ilegales de derechos y de que se identifique y acuse al funcionario corrupto, entonces, l\u00f3gicamente, es menos probable que el funcionario se corrompa. Esto va directamente relacionado con la impunidad del sistema. El problema con la vigilancia de los funcionarios es un problema de costos. Para la Administraci\u00f3n resulta sumamente costoso invertir tiempo y trabajo para poder identificar a funcionarios corruptos. Nuevamente, pues, se trata de una cuesti\u00f3n de asignaci\u00f3n de recursos e incentivos econ\u00f3micos.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Por \u00faltimo, la severidad de las penas. El castigo funciona en el comportamiento humano como \u2013de alguna manera\u2013 lo hacen los precios. Cuanto m\u00e1s caro el precio de un producto, menos probabilidades de que sea comprado. Por ende, cuanto m\u00e1s severa la pena, menos probabilidades de que se cometa el delito. Ahora bien, la severidad del castigo es un subjetiva. Ocurre que mientras para un funcionario de alto rango el esc\u00e1ndalo p\u00fablico y la p\u00e9rdida del puesto s\u00ed podr\u00edan ser penas severas, para un funcionario de bajo o mediano rango con alternativas profesionales, en cambio, no. Naturalmente, en este factor tambi\u00e9n influye el posible castigo penal, ante una eventual condena.<\/p><p>\u00a0<\/p><p><em>Paraguay: pol\u00edtica, justicia, corrupci\u00f3n e impunidad<\/em><\/p><p>\u00a0<\/p><p>De acuerdo al \u201c\u00cdndice de Percepci\u00f3n de la Corrupci\u00f3n\u201d publicado en el reporte 2016 por la ONG alemana Transparencia Internacional, Paraguay ocupa el puesto 123 en el r\u00e1nking\u2026 de un total de 176 estados. Compartiendo el lugar 123 con Paraguay, en el club se encuentran: Azerbaiy\u00e1n, Djibuti, Honduras, Laos, M\u00e9xico, Moldavia y Sierra Leona.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Seg\u00fan una encuesta elaborada por el mismo organismo en Am\u00e9rica Latina y el Caribe, divulgado el 9 de octubre de 2017, siete de cada diez paraguayos consideran que los pol\u00edticos son los m\u00e1s corruptos, seguidos por polic\u00edas, jueces y funcionarios del gobierno.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Ante estas angustiosas cifras, no debemos estar sorprendidos con la filtraci\u00f3n de los audios recientemente expuestos a la ciudadan\u00eda, que desenmascaran uno de los esc\u00e1ndalos m\u00e1s grandes de corrupci\u00f3n de nuestra era democr\u00e1tica, y que prueban y confirman la percepci\u00f3n de los encuestados. Vivimos bajo el manto de un repudiable sistema judicial corrompido por influencias pol\u00edticas y sobornos, que pone en riesgo las mismas bases de nuestro Estado de Derecho.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Repasando algunos hitos de nuestra historia como naci\u00f3n, debemos reconocer que la ca\u00edda de la dictadura en el a\u00f1o 1989 trajo consigo una nueva \u2013prometedora\u2013 etapa: la democracia. Sin embargo, cedi\u00f3 tambi\u00e9n a una \u2013inesperada\u2013 consecuencia: la democratizaci\u00f3n de la corrupci\u00f3n. Luego de la ca\u00edda del r\u00e9gimen autoritario, la corrupci\u00f3n se volvi\u00f3 viral y se expandi\u00f3, probablemente, a casi todos los niveles, organismos, y clases sociales. Sin discriminaci\u00f3n, desde pobres hasta ricos; desde tr\u00e1mites simples hasta licitaciones complejas; desde juicios de menor cuant\u00eda hasta millonarios litigios.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>El \u201ccaso Gonz\u00e1lez Daher\u201d, sin lugar a dudas, marca un punto de inflexi\u00f3n en nuestra historia como pa\u00eds democr\u00e1tico. Es el momento exacto para identificar cu\u00e1les son las deficiencias de nuestras instituciones, que son las que incentivan a los agentes, sean pol\u00edticos, jueces, fiscales, o funcionarios de menor rango, a corromperse. Es el momento justo para fortalecer nuestro sistema judicial, pol\u00edtico, social y, por ende, econ\u00f3mico. Es el momento de revertir la tendencia, para lograr que los sobornos sean menos atractivos que el obrar honestamente; para lograr invertir en recursos que conlleven a que la probabilidad de ser descubierto y sancionado sea amenazadoramente alta; para lograr que la severidad de las penas produzca un efecto disuasorio en las conductas corruptas.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Para que el creciente desarrollo econ\u00f3mico que est\u00e1 viviendo el Paraguay sea sustentable, debe ir indefectiblemente acompa\u00f1ado de instituciones s\u00f3lidas y transparentes, y de un cambio estructural en el sistema judicial que impida la injerencia pol\u00edtica, para que el rol de los jueces sea verdaderamente independiente y garantice la seguridad jur\u00eddica del pa\u00eds.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>En este desolador escenario que vivimos actualmente, pero que a su vez tiene un atisbo de ilusi\u00f3n y expectativa, no est\u00e1 de m\u00e1s recordar las palabras del insigne compatriota Augusto Roa Bastos: \u201c<em>El poder de infecci\u00f3n de la corrupci\u00f3n es m\u00e1s letal que el de las pestes<\/em>\u201d. Al final del d\u00eda, como paraguayos tenemos el deber de aprender de la experiencia de la historia, de la experiencia de nuestros hermanos latinoamericanos, y el de entender que la corrupci\u00f3n es tan poderosa y nociva, que es capaz de derrocar grandes gobiernos y civilizaciones, como en alg\u00fan momento lo fue el \u201cinvencible\u201d Imperio Romano.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escrito por Tom\u00e1s Mers\u00e1n Riera, Socio \u2709\ufe0f tomasmersan@mersanlaw.com El invulnerable Imperio Romano y el caso Odebrecht \u00a0 Durante el siglo II d.C., Roma se encontraba en su auge imperial. 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