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Escrito por: Gustavo Gómez, Asociado Senior

En el mundo laboral, la búsqueda constante de un equilibrio entre productividad y calidad de vida ha llevado a la evolución de las jornadas de trabajo. 

Desde el concepto de las 8 horas propuesto por Robert Owen hasta la implementación de la semana laboral de 4 días, la forma en que las personas trabajan ha experimentado un cambio notable. 

En este artículo, exploraremos el origen histórico de estas transformaciones, su evolución a lo largo del tiempo y las experiencias acumuladas en torno a la jornada laboral de 4 días.

Un poco de historia: transformaciones en la jornada laboral

En el año 1810, Robert Owen creó el concepto de las 8 horas de trabajo bajo una premisa simple: 

8 horas de trabajo, 8 horas de recreación y 8 horas de sueño. 

Esta idea fue adoptada por el Presidente Andrew Johnson en el año 1868, mediante la “Ley Ingersoll”, que aplicaba para empleados de oficinas federales y trabajadores de obras públicas.

Esto dio origen a la llamada “Revuelta de Haymarket”, donde el 1 de mayo de 1886, los obreros industriales exigieron que los beneficios de la “Ley Ingersoll” sea aplicable a su gremio. Por los luctuosos sucesos ocurridos en este y los días posteriores, esta fecha quedó marcada en la historia y la conocemos en muchos países como el “Día del Trabajador”.

Por otro lado, la jornada laboral de 5 días tiene como sus antecedentes primarios fundamentos religiosos:

  • El “Sabbat” o “Shabat” de los judíos, y 
  • El domingo de descanso de los cristianos.

El primero en implementarlo en forma generalizada fue Henry Ford en 1922, instaurando una semana laboral de 40 horas y 5 días, con resultados satisfactorios.

El gran cambio: la semana laboral de 4 días

Desde estos sucesos, mucha agua ha corrido bajo el puente. 

Hoy estas conquistas de los trabajadores se encuentran normalizadas e incorporadas en los ordenamientos jurídicos de la mayoría de los países, con distintos matices, por supuesto. 

Hace unos años, el “ojo de la tormenta” está puesto en los planes piloto realizados con la implementación de jornadas laborales de 4 días, lo que podría representar un gran cambio en la cultura laboral a futuro.

Ventajas de la jornada laboral de 4 días

Los defensores de la jornada laboral de 4 días semanales sostienen, en resumidas cuentas, que se logra mayor productividad y bienestar de los trabajadores, lo cual genera:

  • Más compromiso.
  • Menos propensión a renunciar.
  • Menos ausencias.
  • Más disposición a realizar esfuerzos adicionales.

Si bien existen varios planes piloto realizados por empresas muy importantes alrededor del mundo, incluyendo a gigantes como Google y Bolt, nos podemos centrar en los resultados de un experimento reciente publicado por el periódico digital “Business Insider”. 

Dicho experimento fue realizado con la participación de 33 empresas, bajo la dirección de la organización “4 Day Week Global” en asociación con académicos de la Escuela de Negocios de Harvard, la Universidad de Oxford y la Universidad de Pensilvania.

Los resultados fueron excelentes, conforme a lo señalado en la encuesta realizada a las compañías participantes, quienes coincidieron en manifestar que han obtenido mayores ingresos y han percibido una mejoría en la salud y el bienestar de sus empleados.

Por otro lado, al consultar a los trabajadores, se ha encontrado que estos sienten una mejora significativa en su calidad de vida y salud mental, a la vez de que perciben un mejor clima laboral.

Además, aplicar estas medidas hace que la cultura organizacional se ajuste en búsqueda de ser más eficientes con respecto a la gestión del tiempo. 

Es así que, en muchas empresas se eliminaron o redujeron, o limitaron, la frecuencia y la duración de las reuniones de equipos de trabajo; mientras que los trabajadores buscaron distintas formas de concentrarse en sus labores a fin de aumentar la productividad.

 

Desafíos y desventajas 

Sin embargo, no todo es color de rosa cuando hablamos de la reducción de la jornada laboral, ya que sus detractores señalan algunos puntos a ser analizados:

  • Costo para la empresa: El modelo estándar aplicado es el de la reducción de los días sin modificación del salario, por lo que la productividad de los trabajadores deberá cubrir estos costos que no varían.  
  • Posible reducción salarial: Otro modelo implementado aplica la reducción de la jornada laboral semanal con un ajuste proporcional del salario, lo cual lo vuelve menos atractivo para los empleados, quienes pueden no estar de acuerdo con dicha modificación de las condiciones de trabajo.
  • No es aplicable a todos los rubros: Sectores como los dedicados a prestar servicios de salud, educación y hostelería tienen importantes problemas para implementar esta reducción de la semana laboral.
  • Carga de trabajo: Existe una duda sobre cómo los trabajadores gestionarán el mismo volumen de trabajo en menos días, lo cual podrá ser ganando mayor eficiencia o cayendo en jornadas laborales más largas, lo cual no es lo deseable.
  • Pérdida de competitividad: Algunos alegan que la reducción de la jornada laboral podría conllevar la disminución de la competitividad de la empresa, por no poder reaccionar ante circunstancias imprevistas del mercado, sumando a la eventual existencia de competidores con jornadas de trabajo de 5 días.

La legislación en Paraguay y el futuro

En cuanto al marco legal en Paraguay, nada impide que los empleadores y trabajadores celebren de común acuerdo la modificación de las condiciones de trabajo, reduciendo la jornada laboral semanal.

Sin embargo, si existe alguna modificación del salario, dentro del acuerdo deberá estar justificado el motivo de la disminución (reducción de carga laboral, funciones, etc.), caso contrario se estaría renunciando a un derecho adquirido por parte del trabajador, sin justa causa.

En la actualidad existen empresas que están adoptando planes piloto al respecto.

El ejemplo más conocido es la empresa UNILEVER, donde el personal administrativo goza de una semana al mes con 4 días laborales, sin modificación del salario de los trabajadores.

Solo el tiempo nos dirá si la reducción de la jornada laboral vino para quedarse y constituir un estándar en la forma de trabajar, al menos en ciertos sectores, tal como pasó a comienzos del Siglo XIX.