El mercado bursátil paraguayo atravesó una profunda transformación en los últimos quince años, pasando de un sistema incipiente y manual a una plaza más digital, líquida y diversificada, con mayor integración internacional. La evolución de la Bolsa de Valores de Asunción (BVA) refleja el propio salto económico del país.
En 2011, el mercado todavía mostraba rasgos de una etapa inicial de desarrollo. El volumen anual negociado alcanzaba apenas US$ 67,6 millones, con un total de 2.012 transacciones en todo el año. La estructura estaba fuertemente concentrada en el mercado primario, que representaba cerca del 90% de las operaciones, mientras que el mercado secundario tenía una participación marginal de apenas 10%, lo que limitaba la liquidez y la profundidad del sistema.
El propio presidente de la Bolsa de Valores, Pablo Cheng Lu, recuerda ese momento como un punto de inflexión. “En el 2011 empezó un despegue de la Bolsa de Valores con la implementación del sistema electrónico de negociación”, señaló. El cambio no fue menor: implicó abandonar un esquema basado en registros físicos y procesos manuales para migrar hacia una plataforma completamente digital. “Pasábamos de un sistema totalmente manuscrito, con papeles, a un sistema totalmente electrónico”, agregó.
DESAFÍOS
A partir de allí, el crecimiento fue sostenido y progresivo, aunque no exento de desafíos. Uno de los principales ejes fue la ampliación de la base de emisores y la construcción de una cultura bursátil en un país históricamente orientado al crédito bancario. “Tuvimos que incorporar y convencer a empresas locales de ir a la Bolsa de Valores, de tener una alternativa de financiamiento, no solamente la tradicional bancaria, sino también ver el mercado bursátil como un lugar donde se puede obtener ese financiamiento”, explicó Cheng Lu.
Quince años después, el salto es evidente. En 2025, la Bolsa registró un volumen de operaciones de aproximadamente US$ 9,2 millones, acompañado de 43.081 transacciones a lo largo del año.
Pero el cambio no es solo cuantitativo, sino también estructural: el mercado secundario pasó a liderar con fuerza el sistema, alcanzando unos US$ 7,84 millones, frente a US$ 1,44 millones del mercado primario. Esta reversión marca un punto de maduración, al consolidar un mercado más líquido y dinámico.
INTERNACIONALIZACIÓN
Otro aspecto relevante es la creciente internacionalización de las operaciones. En 2011, el guaraní dominaba prácticamente la totalidad del mercado, con cerca del 90% de las transacciones. Para 2025, las operaciones en dólares estadounidenses ya representan el 37,37%, reflejando una mayor apertura y sofisticación financiera.
El desarrollo también se observa en la diversificación de instrumentos. El Ministerio de Economía y Finanzas se consolidó como el principal emisor del mercado, con un volumen de aproximadamente US$ 13.319 millones en 2025. A ello se suman instrumentos que hace poco más de una década eran incipientes o inexistentes, como los fondos de inversión, que movieron alrededor de US$ 35,8 millones, y los contratos a futuro de monedas, que comienzan a ganar presencia en la operatoria local.
El punto más reciente de esta evolución llegó en 2026, con la incorporación de tecnología provista por NASDAQ. Desde el 12 de enero, la BVA dejó atrás sus sistemas regionales para operar con una plataforma de clase mundial. “La implementación de una plataforma como la de NASDAQ nos trajo una herramienta muchísimo más robusta”, destacó Cheng Lu tras la presentación internacional del sistema en Nueva York.
REORGANIZACIÓN OPERATIVA
Este avance se complementa con una reorganización operativa: la Bolsa se concentra exclusivamente en la negociación, mientras que la liquidación de operaciones quedó en manos de la Caja de Valores del Paraguay (CAVAPY), a través de infraestructura internacional. Según el titular de la BVA, esto permitirá un mercado “mucho más maduro, mucho más robusto y con mayor capacidad de crecimiento”.
Las proyecciones de largo plazo son aún más ambiciosas. Hoy, el mercado bursátil equivale aproximadamente al 25% del Producto Interno Bruto, pero la meta es alcanzar entre el 80% y 85% en los próximos quince años. Para ello, la estrategia apunta a convertir a Asunción en un hub financiero regional, capaz de atraer emisiones de empresas de Brasil, Argentina, Chile y Bolivia.
“Queremos una bolsa no solamente local, sino también regional”, sostuvo Cheng Lu. El argumento central es la estabilidad macroeconómica del país y su doble grado de inversión, que abre la puerta a nuevos flujos de capital internacional. En esa dirección, el mercado bursátil paraguayo busca consolidar su nueva etapa: la de un actor financiero regional en expansión.
Socio de MERSAN
Fuente: 5Días Paraguay